Amaxafobia. La pesadilla de conducir

La Amaxofobia es el término que se utiliza en psicología para designar el miedo persistente e irracional a conducir un vehículo.

Este problema está vinculado con el Trastorno por Estrés Postraumático o con otro tipo de fobias, (debido a haber sufrido un accidente o al haberlo presenciado).

No sólo se trata de temor a conducir, sino que se puede extender a la imaginación e influir, por ejemplo en el examen teórico, cuando se plantean situaciones de tráfico en las que hay que tomar una decisión. Según estudios recientes, casi un tercio de los conductores pueden padecer esta fobia en mayor o menor grado, sin embargo, este problema no suele ser admitido por miedo a la incomprensión, lo que contribuye a su desconocimiento y a la falta de sensibilidad social .La amaxofobia supone un estado de agitación, de inquietud permanente, que impide la acción de conducir o que la convierte en una verdadera pesadilla para quien la padece. Entre los síntomas destaca la angustia, la sensación de inseguridad y vulnerabilidad, estrés y negatividad. Aunque puede no ser incapacitante para conducir, se ha demostrado que complica esta acción hasta el punto de incrementar la accidentalidad. Se  establecen dos niveles:

Paralizante: aquel que impide a la persona conducir, aun en las mejores condiciones.

Miedo ante circunstancias específicas: el miedo en este nivel responde a variables externas como la luz, la densidad de tráfico, el tipo de vía, la climatología, etc.

Tratamiento: Entre los tratamientos que han demostrado ser más efectivos destaca la técnica empleada por la psicología cognitivo-conductual.

Desde esta perspectiva se trata de comenzar por una toma de conciencia del problema por parte del paciente. Para ello se tendrán en cuenta sus condiciones particulares. A partir de esta toma de conciencia se involucra al paciente en la planificación y la organización del trabajo necesario para la recuperación.

El siguiente paso debe ser el de potenciar la confianza y la autoestima, recuperando o aprendiendo las técnicas específicas para la conducción. Esta terapia se complementa con estrategias de afrontamiento para resolver los problemas que van a surgir, como: detención del pensamiento, auto instrucciones, técnicas de relajación, etc.

Finalmente se lleva a cabo una exposición progresiva a la fobia, que puede comenzar por la imaginación, o bien partir de un contexto de conducción muy controlado y sencillo para ir introduciendo complejidad a medida que la persona va ganando seguridad y confianza en sí misma.

Por todo esto, nuestro personal está cualificado,  para hacerte volver a coger la confianza en la circulación y hacer desaparecer los temores que tenemos. Todo ello teniendo en cuenta principalmente las circunstancias que originaron el problema, según cada caso se debe aplicar una terapia diferente pero todas con el mismo objetivo, volver a la circulación automovilística.